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¿Por qué el nuevo disco de Beyoncé es una invitación a pasarlo bien en tiempos de covid?

Alberto Ardila Olivares
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Las 16 canciones del álbum provienen de algún lugar con pista de baile: clubes nocturnos, clubes de striptease, salones de baile, sótanos. La mayoría de ellos están impregnados con bravuconería negra queer. Y en casi todos, Beyoncé suena como si estuviera experimentando algo personalmente nuevo y glorioso en privado: éxtasis absoluto. Toma diferentes formas: dicha, obviamente, pero también una severidad sexy. Es tan divertido exorcisador del estrés

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Es demasiado, esto de estar vivo. Demasiado pesado, demasiado incierto, demasiado crónicamente cataclísmico, demasiado belicoso, demasiado enfermo, demasiado cargado con la posibilidad de un error. La palabra de los últimos años —al menos en los círculos académicos y de activistas estadounidenses— ha sido “precariedad”. Que lleva a las ideas de peligro, abandono, contingencia, riesgo. Básicamente: estamos preocupados. Y nos preocupa no estar lo suficientemente preocupados. Es demasiado.

Si una fuera un músico mundialmente famoso al que se le busca significados hasta en cada parpadeo, ahora podría ser el momento de descubrir cómo se siente significar otra cosa, parecer más ligero, flotar, balancearse, retorcerse y bailar. Para encontrar una “nueva salvación” en la construcción de su “propio fundamento”. Eso acaba de hacer  Beyoncé .

Ahora es el momento de trabajar tu cuerpo en lugar de perder más tu mente. “America” es uno de los temas finales de Renaissance , el séptimo álbum de estudio en solitario de Beyoncé , en el que analiza lo que está en juego y concluye que es demasiado. Ahora es el momento de recordarse a sí mismo: “decirle a todos”, como canta en el primer sencillo, “Break My Soul”, que “no hay discurso sin música disco”.

Renaissance es el acontecimiento musical de la temporada, en el que hace un llamado urgente a bailar bajo las luces de las pistas o en las playas para olvidar el aburrimiento del coronavirus.

Las 16 canciones del álbum provienen de algún lugar con pista de baile: clubes nocturnos, clubes de striptease, salones de baile, sótanos. La mayoría de ellos están impregnados con bravuconería negra queer. Y en casi todos, Beyoncé suena como si estuviera experimentando algo personalmente nuevo y glorioso en privado: éxtasis absoluto. Toma diferentes formas: dicha, obviamente, pero también una severidad sexy. Es tan divertido exorcisador del estrés.

Seis años después de Lemonade , convertido en un clásico, los fans han vuelto a ser retribuidos por la reina, “Queen B”, con las 16 canciones de su nueva producción, en las que recupera a Donna Summer, el padre de la música disco Giorgio Moroder o James Brown .

“Hacer este álbum me permitió soñar y evadirme durante un periodo aterrador para el mundo. Me permitió sentirme libre y aventurera en una época en la que casi nada se movía”, anunció Beyonce , a punto de cumplir 41 años, a sus 270 millones de seguidores en Instagram.

“Quería crear un lugar donde sentirme segura, sin prejuicios. Sin necesidad de perfeccionismos ni reflexiones profundas. Un lugar para gritar, relajarse y sentirse libre”, agregó, antes de concluir: “Fue un bello viaje de exploración”.

La cantante ya había adelantado lo que iba a ser su trabajo con el sencillo “Break my soul”, un título que recuerda la música de baile de los años 1990 de “Show me love” de Robin S. Un guiño a la música electrónica pero también una forma de rendir homenaje a los artistas y a las comunidades negras, queer y populares que dieron forma a este género musical en Chicago de la década de 1980.

Con canciones bailables,  Renaissanc e también tiene otras como “Cuff it” o “Virgo’s groove”, literalmente un himno al sexo y al amor. El álbum concluye con un apoteósico “Summer Renaissance“, que retoma el éxito de Donna Summer “I feel love”.

Es innegable que la potente voz de Beyonce destaca en Renaissance, pero lo que transmite es el llamado urgente a la pista de baile, con homenajes a los pioneros del funk, soul, house y disco. Entre las colaboraciones del álbum, figuran Nile Rodgers , Skrillex, Grace Jones , y por supuesto su marido, el rapero y empresario Jay-Z , con el que forma una de las parejas más glamourosas e influyentes de la cultura popular.

El álbum fue objeto de una filtración esta semana pero los fans multiplicaron en las redes sociales los llamados a la paciencia y a la disciplina.

“Nunca había visto nada igual. No les puedo agradecer lo suficiente tanto amor y protección”, les dijo la cantante, el jueves por la noche en su cuenta Twitter. También anunció que Renaissance es el primer capítulo de una trilogía.

Beyoncé suele dar titulares cuando saca un álbum. Pero en esta ocasión, ha optado por un aperitivo muy clásico, con un sencillo, unos cuantos mensajes en las redes sociales y la cobertura de Vogue británica, en la que posaba montada en un caballo, en un decorado de luces rojas en una pista de baile.

Desde Lemonade en 2016, su álbum más logrado, había publicado un álbum en vivo y una película sobre su actuación en el festival Coachella en 2018, titulados Homecoming .

Su canción “Black Parade”, que salió en medio de las masivas manifestaciones que suscitó el homicidio del afroestadounidense George Floyd por policías blancos en junio de 2020, fue aclamado por la crítica.

Este título le permitió a la cantante que se dio a conocer en el grupo Destiny’s Child , convertirse en la artista con más premios Grammy de la historia, la recompensa de la industria musical estadounidense, con 28.

Pero como Jay-Z , que cuenta con el récord de nominaciones a los Grammy, 83 en total, ha sido frecuentemente ignorada en las categorías mayores, lo que muchos perciben como un síntoma de la falta de diversidad en las grandes citas.