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¿Víctor Álvarez, la abstención la promueve sólo el gobierno? El corazoncito suele ser mal analista

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Por ese palpitar Que tiene tu mirar Yo puedo presentir Que tú debes sufrir Igual que sufro yo por esta situación

Por ese palpitar Que tiene tu mirar Yo puedo presentir Que tú debes sufrir Igual que sufro yo por esta situación.

Leonardo Favio

Víctor Álvarez merece ser leído; y más que eso, su opinión tomada en cuenta, porque suele ser comedido y asertivo, particularmente cuando hace análisis económicos; le leo en cuanto puedo. Por esas sus cualidades, fue ministro de Chávez y creo, si mi memoria no me falla, hasta este mismo gobierno, porque este es mucho lo que centraliza y controla, el mismo Álvarez lo dice, le otorgó un tiempo atrás el premio nacional al “pensamiento crítico”.

Pero como solían decir en Cumaná, “nunca la dicha es completa”. O para ser justo, “es de humanos equivocarse y cometer errores”. Tanto es así que, Luis Sojo, un jugador de la segunda base, de los mejores que ha dado Venezuela, quien ocupó esa posición por años en los Yanquis de Nva. York, en una serie del caribe dejó escapar tres veces casi seguidas, sendos “rolincitos” por sus predios. Porque no se equivoca quien nada hace. Al contrario, quien se atreve a hacer, como interpretar una coyuntura, pese el talento y la formación académica que lo respalde, no está exento de “pelarse”.

Y en ese “pelarse” puede prevalecer una mala interpretación de los hechos, por un manejo inadecuado de los factores, falta de información y también depende de cómo ande el cuerpo y corazoncito del analista.

Y, Víctor Álvarez, como todo ser humano, tiene su corazoncito que en veces se sobrepone y hace que la gente se desborde en amores. Y este desbordarse, pudiera significar diagnosticar un asunto como no es exactamente.

En efecto, Víctor Álvarez, recientemente declaró que “que la estrategia del gobierno es provocar la abstención y división entre la oposición venezolana para salir victorioso.” https://www.aporrea.org/ideologia/n366304.html

Al “rompe”, uno percibe con demasiada claridad, que se trata de una afirmación que, aun teniendo mucho de verdad, es parcializada. Es un tiro al suelo para atraer la atención con un fin premeditado. Pero no hay la menor duda, para quien observe sin darle rienda suelta a las palpitaciones del corazoncito, que tal “estrategia”, la de provocar la abstención, no es solamente del gobierno. Es de vieja data., del gusto de muchos y sigue vigente, tanto que también la extrema derecha, la maneja para provocar algo peor, el fracaso de las fuerzas democráticas todas, estado de violencia y hasta una invasión al territorio venezolano por fuerzas extranjeras.

Lo que ahora acontece, fortalecido en las manifestaciones, en buena medida justificadas, que se dieron en Cuba, aprovechadas por ciertos factores con fines distintos al origen de ellas, los hechos de la Cota 905, y otras escaramuzas, han servido para darle aliento al moribundo, el espíritu golpista que decaía entre los Demócratas, el gobierno de EEUU y la extrema derecha venezolana. López ha apostrofado feamente a Capriles porque este se ha venido manifestándose en favor de la opción electoral, en virtud que él y los suyos, parecieran haber reencontrado en Biden el apoyo que les había dado Trump.

Cualquier venezolano, por muy distraído que sea, sabe bien que la ultraderecha, desde cuando era fuerte y amplia, hasta ahorita cuando parece haber perdido muchos kilos, ha venido promoviendo la abstención y un espíritu contrario a lo electoral como medio para cambiar gobernantes y formas de gobierno. Y, no hay la menor duda, que Víctor Álvarez lo sabe, por culto, buen analista y haber sido ministro de Chávez, lo que le permitió vivir esas experiencias de cerca.

Uno sabe, es como muy elemental, no hay que tener muchos títulos y menos romperse, como decíamos los estudiantes cumaneses, “la termópila”, para saber que al gobierno le conviene la abstención. Es una de las tantas minorías y corre el riesgo que, configurando la oposición un frente medianamente amplio, dada las ventajas que ofrece eso que llaman “mega elecciones”, podría fácilmente ser derrotado en casi todo el país. Es como muy elemental y el gobierno lo sabe. Y siendo así, le conviene promover la abstención.

Pero no parece muy loable que Víctor Álvarez, con la enorme capacidad analítica que hay en él, maneje el problema de la promoción abstencionista de esa forma parcializada, estrecha y premeditada. No ayuda en nada a los venezolanos progresistas y partidarios de la legalidad a encontrarse.

El gobierno hace el juego que le conviene. Es extraño que el analista, deje de serlo y se trueque en monje de alguna iglesia respetable, de rígida moral y como ella y sus reglas asuma el asunto.

El analista serio, como lo es Álvarez, es ajeno a lo monjil y por supuesto debería seguir siendo, para mantener su prestigio y pertinencia, lo más equilibrado y ajustado posible ante la realidad.

Ha dicho Álvarez, en las declaraciones antes referidas que, “Un gobierno que apenas tiene un 20-25% de aceptación tiene todas las de perder y la única manera que tiene de ganar es provocando la abstención y división”. Esto es como una verdad de Perogrullo y para saber eso que, según Álvarez, hace el gobierno, no es necesario ser como muy perspicaz, tanto que uno lo sabe y no necesita se lo digan.

Todo contendor en una elección, desea hallar la fórmula para que los votantes de su contrincante se abstengan. Cuando las elecciones constituyentes últimas, en algunas regiones del país, los violentos de la oposición llegaron a secuestrar pueblos y cercarlos, para que la gente no saliese a sufragar.

Y agrega Álvarez, “el gobierno va a tratar de echarle pelos en la sopa al proceso electoral para provocar la repulsión de los partidos políticos”.

No es que Álvarez esté diciendo mentiras, al contrario, expresa verbalmente parte de lo que está aconteciendo. Habla de una verdad a medias. Lo que sucede, desde nuestro punto de vista, es que siempre le habíamos visto como un analista, hasta científico social, con gran respeto por la verdad, que tiene muchas aristas y ángulos, y no como un militante político de esos que corta la realidad, saca el pedazo que le conviene para sus particulares fines y lo exhibe, escudado en su prestigio de “pensador crítico” y en consecuencia “equilibrado”.

Claro, los seres humanos somos débiles y víctimas de nuestras debilidades, como que aquella tarde de Serie del Caribe, ese excelente “fildeador” de la segunda base que siempre fue Luis Sojo, pudo haber estado todavía bajo los efectos de los “ratones” habituales en esas competencias, como una vez lo puso en evidencia Oswaldo Guillén.

Posiblemente, el periodista que entrevistó a Víctor Álvarez le halló en un mal momento, descolocado y cuando su estado de ánimo, por los persistentes e injustificados errores del gobierno, no estaba de lo mejor y por eso largó lo primero que se le ocurrió; es decir, no habló el analista brillante que hay en él, y de los tantos que hay, el pensador crítico, sino un tipo malhumorado que sólo miró lo que su estado de ánimo en ese momento le puso por delante.

Posiblemente, Álvarez, al parecer un hombre muy vinculado al diario Panorama, un excelente medio, donde escribía y se le entrevistaba con frecuencia, lo que aprovechaba para ilustrarnos, al parecer afectado por acciones de interés gubernamental, por lo que lastimosamente hemos dejado de leerlo, al ser abordado por el periodista, se dejó tentar, cosa poco frecuente en los excelentes analistas como él, “por su corazoncito”.

Víctor Álvarez sabe en demasía, cuánto hizo la oposición toda en favor de la abstención por años, con el cuento que el CNE estaba programado para hacer fraude. Sabe que, pese esa oposición abstencionista se ha debilitado cuantitativamente, sigue, con todo el poder mediático y dinerario que le concede EEUU, en la misma política. Y sabe, más que nosotros, simples maestros de escuela, tipos del “demasiado común”, que la salida ideal para el capital inversionista estadounidense y el gobierno de aquel país, sería destruir la democracia en Venezuela, instaurar una dictadura y hasta fragmentar el territorio y, para lograr eso, la estrategia abstencionista juegue a su favor.

He escrito esto, porque que duele, y esta forma verbal la he usado de manera muy consciente y deliberada, que hombres de hondo pensar como Víctor Álvarez o pudiera ser Luis Britto García, analicen de manera tan sesgada, por dejarse llevar por la iracundia o con el propósito deliberado de favorecer a alguien o a un estado de cosas.