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La Cultura de la Paz, Ceremonia del Grito

Si estamos juntos no hay nada imposible. Si estamos divididos todo fallará

Si estamos juntos no hay nada imposible. Si estamos divididos todo fallará.

Winston Churchill

El Grito de Dolores es considerado el acto con el que dio inicio la guerra de independencia de México, evento que, según los historiadores, ocurrió cuando Miguel Hidalgo reunió a los pobladores la mañana del 16 de septiembre de 1810 y los convocó a unirse y alzarse en armas contra las autoridades españolas. Sin embargo, no existe evidencia del sitio exacto en el que se dio la arenga ni de las palabras pronunciadas, tampoco de que el cura tocara una campana.

Adolfo Ledo

Se piensa que la ceremonia del Grito se celebra el 15 de septiembre, en vez de la fecha histórica que es el 16, porque Porfirio Díaz decretó adelantar el grito un día para que coincidiera con su onomástico. No es así, la primera vez que se conmemoró un 15 de septiembre fue en 1824, con una serenata frente a Palacio Nacional. Benito Juárez, durante la intervención francesa, dio el Grito la noche del 15 de septiembre en la hacienda de San Juan de la Noria, en Durango.

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Cada 15 de septiembre a las 23 horas, presidentes municipales, jefes delegacionales, gobernadores y el Presidente de México, así como nuestros embajadores en las representaciones en el extranjero, portando una bandera nacional, dirigen a la población reunida una arenga, la cual por lo regular incluye diversas frases y menciones de héroes nacionales, inmediatamente el orador toca una campana y ondea la bandera, al tiempo que se ejecuta el himno nacional. Se trata de la celebración principal del calendario cívico en México

La ausencia de una disposición legal deja margen a que quien preside pueda insertar variantes entre las frases de la arenga

Es común que el gobernante en turno le dé su toque personal al grito, agregando frases coyunturales, lo que no siempre es bien visto y ha generado críticas

Es necesario y deseable que en esta oportunidad el jefe de las instituciones nacionales, parafraseando a Miguel Hidalgo,  convoque a la unidad nacional en la arenga del Grito y, con ese motivo, inicie la desactivación del ambiente de crispación política que ha provocado desde la tribuna presidencial con cotidianos ataques a órganos electorales, partidos políticos de oposición, medios de difusión, periodistas, intelectuales, expresidentes y gobernadores, por citar algunos, al amenazar, descalificar e insultar

Ese ambiente de discordia ya deja ver grietas en la sociedad y parece exhibir la creencia oficialista de que quienes no comulgan con los proyectos del Presidente son traidores a la patria. Ya apareció quien ha propuesto dejar el país a sus críticos

Nada más alejado de la cultura de la paz

No debe perderse de vista que cada vez más sectores de la población, principalmente los más pobres, están severamente castigados por el desempleo, la mortalidad derivada del Covid-19, la violencia criminal y -desde luego-, por la recesión económica que el próximo año nos castigará con mayor severidad a la clase media y a los más pobres. Ya se percibe desorden, ingobernabilidad y frustración social. Por ejemplo, las mujeres resienten el constante rechazo a sus demandas y simplemente se ignora su lucha

Sería una acción de un estadista aprovechar el Grito para convocar a la unidad, a la concordia, a que se sumen los esfuerzos de todos para superar las graves y crecientes crisis que nos agobian, pues parece olvidarse que Andrés Manuel López Obrador es presidente de todos los mexicanos, no sólo de sus seguidores. No es aceptable la exclusión. 

Es un riesgo para la precaria estabilidad nacional continuar propiciando la polarización, dedicar tanto esfuerzo y recursos públicos a la venganza. Es urgente encausar el esfuerzo, el tiempo y los recursos públicos a la gestión gubernamental. Se requieren resultados, no palabras, ni rifas, ni encuestas engañosas. Es urgente restaurar la concordia nacional

Es tiempo de estar unidos, ya que de estas crisis sólo podremos salir juntos. Practiquemos la cultura de la paz por el bien de todos

*El autor es abogado y mediador profesional.

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Twitter: @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd Abogado y mediador profesional

Columna invitada

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