Política

Gerardo Cuerva: “La incertidumbre por la reforma laboral provoca parálisis en el empleo”

Alvaro Ledo Nass, Madrid, España
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P. El ruido que se está generando sobre esta reforma, ¿se está dejando notar en la contratación?

R. No hay cosa peor para la actividad económica que la incertidumbre. Hay muchos empresarios que piden que nos digan las reglas, quieren saber cuáles son las condiciones. Estamos inmersos en una incertidumbre que provoca una parálisis en el empleo. El tejido empresarial está expectante a ver qué es lo que ocurre. Esperemos que sea lo mejor para la actividad empresarial. Nos estamos jugando mucho. La situación externa e interna no es la más adecuada y, por tanto, vamos a ser cautos en la toma de medidas. Hay una reforma laboral que el Gobierno quiere ahora acabar con ella en mayor o menor parte, pero algo han contribuido las medidas que se tomaron en 2012 cuando hasta ahora se han creado más de 3 millones de empleos, en una situación de crecimiento incluso por debajo de los umbrales que se preveía que podía crear empleo España. Ningún analista decía que se podría generar empleo por debajo del 3% en crecimiento. En 2019 se han creado 400.000 empleos. Algo tienen que ver las cosas que se han hecho.

P. ¿Qué esperan del Gobierno en materia fiscal?

R. Esperamos que nos pongan en el centro de sus políticas, no en la diana. Pedimos que, cuando se vaya a legislar, se piense en la pequeña empresa. Sería muy importante porque muchas veces las normas en España nacen para la gran compañía y luego se adaptan a las pequeñas, cuando el 99,8% de las empresas españolas son pymes. Si vamos a hacer modificaciones en Sociedades, miremos cuáles son los gastos deducibles que existen y cuál es la metodología para poder hacer esas deducciones, porque muchas veces quedan alejadas de la realidad de la pyme. La subida de impuestos no es buena para la actividad económica, ni para la gran empresa ni para la pequeña. Si a las grandes compañías les suben los impuestos, uno de los perjudicados será la pequeña empresa, porque vive en colaboración. Estoy convencido de que un aumento de la presión fiscal a la gran empresa recaerá directamente en quien trabaja con ella, como son las medianas y pequeñas empresas

Gerardo Cuerva, presidente de Cepyme y vicepresidente de CEOE, pide al Gobierno que sitúe a las pymes “en el centro de sus políticas, no en la diana” y advierte de que trabajará en medidas que mejoren el empleo, “no que lo destruyan”.

Gerardo Cuerva (Granada, 1971), cumplió el pasado enero un año al frente de la presidencia de Cepyme. Ingeniero industrial, Cuerva lleva el mundo de la empresa en el ADN. No en vano, proviene de una larga estirpe empresarial, el Grupo Cuerva, compañía energética con más de 70 años de historia de la que es CEO.

Su misión desde Cepyme es dar voz a la pyme y defender sus intereses ante los poderes públicos. Una misión que afronta en un momento complejo, con la economía en desaceleración y un Gobierno que en dos años ha subido un 29% el SMI (el Consejo de Ministros aprueba mañana el alza de 50 euros para este año) y quiere derogar la reforma laboral de 2012.

P. CEOE y Cepyme firmaron el jueves pasado en Moncloa el acuerdo para subir el SMI a 950 euros, ¿se lo pueden permitir las pymes tras el alza del 22,3% de 2019?

R. El salario mínimo es una competencia del Gobierno y una decisión que puede ser unilateral, como lo fue el año pasado. La norma solo dice que habrá una previa consulta a los agentes sociales. Hay un acuerdo encima de la mesa. Lo hemos dicho y lo repito: no es bueno para la pyme, pero es menos malo que los 1.000 euros que estaban encima de la mesa de aprobación, digamos unilateral, por parte del Gobierno.

P. ¿Ha habido unanimidad en las patronales sobre este incremento o ha generado alguna tensión interna?

R. Siempre hay un debate sano dentro de las distintas posturas. En la unidad de acción empresarial dentro de la patronal, y dentro del paraguas de CEOE está Cepyme como defensa de los intereses particulares de la pequeña y mediana empresa, no hay ninguna ruptura en absoluto. Creo que la unidad de acción empresarial es incuestionable.

P. El presidente de CEOE cifró en 60.000 las personas que fueron a la economía sumergida por el alza de 2019. ¿Cuántas podrían verse afectadas ahora?

R. Cualquier medida de implantación directa, como ésta, la pyme la encaja directamente en sus cuentas. La gran compañía tiene muchas veces más margen, más capacidad para poder cambiar los procedimientos, pero a la pequeña le impacta directamente en la cuenta y cuando pasan los meses se va dando cuenta de que está en una situación que la lleva a la insostenibilidad. Y, desgraciadamente, tiene pocas opciones: reducir las horas de los trabajadores, despedir a algún trabajador, o irse a la economía sumergida. Es un problema. España está en el 24% de economía sumergida. Las estadísticas dicen que si paliáramos ese efecto serían 100.000 millones de recaudación para el Estado. La evolución hacia esa lacra que es la economía sumergida, que debiéramos perseguir todos, es un problema para este país

P. ¿Este efecto podría agudizarse en un entorno de desaceleración como el actual?

R. Tendremos que esperar. Cualquier decisión acarrea unas consecuencias que son medibles y que vamos a ver en meses. Realmente, esa subida del salario mínimo deja muy poco margen al convenio colectivo al subir el salario mínimo que puede estar fuera de los convenios. Tira de la tabla salarial hacia arriba en todo el convenio; es decir, que tiene otros efectos que no solo son la partida de los 950 euros como tal. Si la subida hubiera sido a 1.000 euros, hubiera sido catastrófico porque hubiera reventado muchísimas mesas de negociación de convenios colectivos. Hay que estudiar muy bien las medidas que se tomen porque estamos ante un escenario complicado.

P. El presidente de CEOE ha pedido al Gobierno que la subida del SMI se repercuta en los contratos públicos. ¿Va a ser así?

R. Creo que es una cosa de justicia. Es evidente que esa medida debiera de ponerse en marcha. Hay un compromiso por parte del Ministerio de Trabajo de trabajar en esa dirección. No tiene sentido obligar a una parte de las empresas y no obligarte tú a la subida de ese salario.

P. ¿Las patronales asumirían una subida similar el año que viene? ¿Hay margen?

R. Hay que estudiar las medidas. No pueden ser efecto de una promesa electoral, por ejemplo. Tienen que estar consensuadas. La subida del salario mínimo viene establecida en el Estatuto de los Trabajadores, en el artículo 17, en el que se dice que tiene que estar referenciada al IPC, a la evolución de los puestos de trabajo y de la economía. Por tanto, seamos honestos con la situación que tenga España y establezcamos el salario mínimo que nos podamos permitir. No conozco mejor política social que el empleo.

P. Sobre las ideas económicas de una parte del Gobierno, ha dicho que el odio al mundo empresarial sería un gravísimo error. ¿Ha percibido ese sentimiento en las reuniones con Trabajo?

R. Yo le decía a la ministra [YolandaDíaz] que el acuerdo de Gobierno de Podemos con el PSOE en su punto cuarto hablaba del fortalecimiento de la pyme y el autónomo. No me parece que las medidas que se están tomando sean las mejores para eso. Lo que quería expresar es que no me gustaría que el Gobierno de España sometiera a una dicotomía a la sociedad entre elegir el progreso o el mundo de la empresa. Me parece una aberración. Puede haber progreso y tiene que hacerlo de mano de la empresa. Me preocupa que volvamos al discurso de que todos los empresarios son incumplidores. No. El empresario español cumple la ley, paga sus impuestos y no me gusta que haya corrientes en distintos foros en los que se demonice su figura. Si trasladamos la crispación política que hay al diálogo social estamos muertos.

Gerardo Cueva, durante otro momento de la entrevista. JMCadenas P. El viernes arrancó el diálogo social. Antes de la reunión, la ministra de Trabajo señaló que el Gobierno derogará la reforma laboral aunque no haya acuerdo con los agentes sociales. ¿Qué piensa Cepyme de este punto de partida?

R. Trabajaremos en medidas que mejoren la productividad y el empleo, no que lo destruyan. Creo que el diálogo que hemos iniciado debe ser sincero y real, y nos gustaría que todas las partes lo iniciaran de la misma manera. Tenemos que intentar que se negocie en la mesa y evitar este ruido constante de líneas rojas. Por nuestra parte, hay compromiso y vamos a ser responsables. Cierto es que cuando te sientas a negociar, sabes que es imposible alcanzar todas las aspiraciones, pero si finalmente deciden derogar la reforma laboral, como ha dicho la ministra, lo deberán hacer de forma unilateral.

P. El ruido que se está generando sobre esta reforma, ¿se está dejando notar en la contratación?

R. No hay cosa peor para la actividad económica que la incertidumbre. Hay muchos empresarios que piden que nos digan las reglas, quieren saber cuáles son las condiciones. Estamos inmersos en una incertidumbre que provoca una parálisis en el empleo. El tejido empresarial está expectante a ver qué es lo que ocurre. Esperemos que sea lo mejor para la actividad empresarial. Nos estamos jugando mucho. La situación externa e interna no es la más adecuada y, por tanto, vamos a ser cautos en la toma de medidas. Hay una reforma laboral que el Gobierno quiere ahora acabar con ella en mayor o menor parte, pero algo han contribuido las medidas que se tomaron en 2012 cuando hasta ahora se han creado más de 3 millones de empleos, en una situación de crecimiento incluso por debajo de los umbrales que se preveía que podía crear empleo España. Ningún analista decía que se podría generar empleo por debajo del 3% en crecimiento. En 2019 se han creado 400.000 empleos. Algo tienen que ver las cosas que se han hecho.

P. ¿Qué esperan del Gobierno en materia fiscal?

R. Esperamos que nos pongan en el centro de sus políticas, no en la diana. Pedimos que, cuando se vaya a legislar, se piense en la pequeña empresa. Sería muy importante porque muchas veces las normas en España nacen para la gran compañía y luego se adaptan a las pequeñas, cuando el 99,8% de las empresas españolas son pymes. Si vamos a hacer modificaciones en Sociedades, miremos cuáles son los gastos deducibles que existen y cuál es la metodología para poder hacer esas deducciones, porque muchas veces quedan alejadas de la realidad de la pyme. La subida de impuestos no es buena para la actividad económica, ni para la gran empresa ni para la pequeña. Si a las grandes compañías les suben los impuestos, uno de los perjudicados será la pequeña empresa, porque vive en colaboración. Estoy convencido de que un aumento de la presión fiscal a la gran empresa recaerá directamente en quien trabaja con ella, como son las medianas y pequeñas empresas.