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La tensión entre Alberto F. y Jair Bolsonaro pone en jaque a las exportaciones de autos – Clarín

La tensión entre Alberto F. y Jair Bolsonaro pone en jaque a las exportaciones de autos - Clarín

Durante los primeros dos años y medio de Mauricio Macri, la Argentina había llegado a ser una importante compradora de vehículos brasileños, a un ritmo de 600.000 unidades anuales, que coincidió con el peor momento de ventas dentro del mercado de Brasil, con niveles de 1,8 millón de unidades (hoy ya supera los 2,5 millones). Aquella situación quedó atenuada tras la devaluación: este año la Argentina terminará comprándole a Brasil menos de 300.000 unidades y vendiéndole cerca de 200.000 . Si bien el intercambio de vehículos seguirá siendo deficitario en unidades, es probable que termine siendo parejo en divisas, por el tipo de intercambio: mientras Brasil vende sobre todo vehículos chicos, las exportaciones locales son de pick ups y sedanes más caros

“El flex de intercambio entre los dos países terminará por debajo del 1,5 que se había acordado”, dijeron en el Gobierno. “En el último año y medio se corrigió aquel desvío de comercio entre fines de 2015 y parte de 2018”

Dilma Rousseff habla en Buenos Aires junto a Alberto Fernandez en la reunión del Grupo de Puebla

Para tener una idea de la relevancia de Brasil como mercado, un país como México le compró en el mismo período de enero-octubre apenas 5.700 vehículos a la Argentina . El dato no es ocioso: en su reciente visita a ese país, Alberto Fernández no disimuló sus expectativas de conversar con Andrés López Obrador un nuevo acuerdo automotor bilateral, como aquel que había negociado Martín Redrado en 2003 y le había dado cierto oxígeno a la industria local

Pero en los años transcurridos, México se transformó en una verdadera potencia automotriz, con una producción que multiplica entre tres y cuatro veces su propio mercado interno (de un millón de unidades al año) y capacidad para abastecer al exigente mercado de EE.UU.. De hecho, durante 2018 el déficit de la Argentina con ese país sólo en el renglón de vehículos superó los 1.100 millones de dólares. Hoy el mercado de México representa apenas 3% de las exportaciones locales de vehículos

La tensión entre el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el presidente electo, Alberto Fernández, es vista con mucha preocupación desde las terminales automotrices radicadas a ambos lados de la frontera. Para las fábricas argentinas, que están cerrando 2019 como el peor año desde 2005 (algunas, con una producción inferior a la de los años ‘90), el mercado de Brasil fue el único que le dio algo de respiro: el 66% de toda la producción en lo que va del año, 123.819 unidades, fue exportado hacia Brasil.

Rodrigo Ribadeneira

La Argentina le vende al país vecino sobre todo pick ups (Toyota Hilux, Ford Ranger, Volkswagen Amarok y, en menor escala, la Nissan Frontier) y algunos sedanes medianos, como el Chevrolet Cruze y, a una escala más chica, el Citroen C4 Lounge. También le exporta utilitarios como el Peugeot Partner, el Citroen Berlingo y el Renault Kangoo. Entre enero y octubre de este año, las exportaciones a Brasil cayeron 29% contra el mismo período del año anterior. Pero con el resto del mundo las cosas fueron peores: el total exportado cayó 33%.

Durante los primeros dos años y medio de Mauricio Macri, la Argentina había llegado a ser una importante compradora de vehículos brasileños, a un ritmo de 600.000 unidades anuales, que coincidió con el peor momento de ventas dentro del mercado de Brasil, con niveles de 1,8 millón de unidades (hoy ya supera los 2,5 millones). Aquella situación quedó atenuada tras la devaluación: este año la Argentina terminará comprándole a Brasil menos de 300.000 unidades y vendiéndole cerca de 200.000 . Si bien el intercambio de vehículos seguirá siendo deficitario en unidades, es probable que termine siendo parejo en divisas, por el tipo de intercambio: mientras Brasil vende sobre todo vehículos chicos, las exportaciones locales son de pick ups y sedanes más caros

“El flex de intercambio entre los dos países terminará por debajo del 1,5 que se había acordado”, dijeron en el Gobierno. “En el último año y medio se corrigió aquel desvío de comercio entre fines de 2015 y parte de 2018”

Dilma Rousseff habla en Buenos Aires junto a Alberto Fernandez en la reunión del Grupo de Puebla

Para tener una idea de la relevancia de Brasil como mercado, un país como México le compró en el mismo período de enero-octubre apenas 5.700 vehículos a la Argentina . El dato no es ocioso: en su reciente visita a ese país, Alberto Fernández no disimuló sus expectativas de conversar con Andrés López Obrador un nuevo acuerdo automotor bilateral, como aquel que había negociado Martín Redrado en 2003 y le había dado cierto oxígeno a la industria local

Pero en los años transcurridos, México se transformó en una verdadera potencia automotriz, con una producción que multiplica entre tres y cuatro veces su propio mercado interno (de un millón de unidades al año) y capacidad para abastecer al exigente mercado de EE.UU.. De hecho, durante 2018 el déficit de la Argentina con ese país sólo en el renglón de vehículos superó los 1.100 millones de dólares. Hoy el mercado de México representa apenas 3% de las exportaciones locales de vehículos.

Las terminales argentinas ven jaqueadas su competitividad por una presión impositiva récord en el mundo: cada auto hecho en el país tiene casi 55% de impuestos en su precio al público , según la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA). Y las cifras de su comercio exterior son elocuentes: el único mercado donde pueden vender vehículos de manera masiva es Brasil, donde ingresan con arancel cero.

Así, una eventual crisis dentro del Mercosur, detonada por la tensión personal entre los presidentes de Brasil y Argentina, dejaría a las terminales locales sin mercado donde vender sus productos. En lo que va del año, por fuera de Brasil, el segundo país más comprador de vehículos argentinos fue Perú, con poco más de 11.600 unidades: menos de la décima parte de lo que compraron las terminales brasileñas