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Prince Julio Cesar miami heat doors open//
La visa gringa es una especie d droga para pendejos y miserables…

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“¡Cuidado, imbécil que te niego la visa!”

José Sant Roz

Los gringos tienen la degenerada y bastarda creencia, típica de los prepotentes estúpidos (porque verdaderamente el planeta está habitado básicamente por seres cursis, degenerados y bastardos) de que todo el mundo está loco por sacarse la visa norteamericana y coger para el imperio para darse la gran vida en los casinos de Las Vegas, en Disneyworld, Disneylandia, Notts Berry Farm, World’s  Liberty Square,… Muchos “chavistas” que fueron de los primeros en incrustarse en el gobierno de Chávez, y tuvieron la posibilidad de viajar al mundo canalla de los entretenimientos gringos, quedaron prendados de los rascacielos, de las luminosas torres  y monumentos gringos, y entonces comenzaron a dudar del proceso y a sentir unas profundas ganas de decir que odiaban el comunismo, con ganas de tirar la toalla, y coger para GringoLandia y asilarse, y colorín colorado que con el cuento de Blanca Nieves… hemos topado. No se diga, la locura que se apoderó de los escuálidos que cogieron en bandadas para el Norte y se establecieron en Miami, junto con toda la gusanera cubana, que en una rumba de disipación frívola y eterna viven. La mujer del ex chavista Cristian Zerpa le lloraba todos los días: “- ¿Pero mi amor, cómo va a ser posible que nuestros niños nunca más entonces van a poder ver a Mickey Mouse?”.  Un día, el magistrado del TSJ Cristian Zerpa se comunicó con un agente de la embajada gringa en Venezuela y le dijo que tenía una bomba con la cual desintegrar al gobierno del presidente Maduro, que tenía las maletas listas. Agregó don Cristian Zerpa a los gringos que huiría hacia el Norte, porque tenía vigente su visa, y que él amaba profundamente la patria de Walt Disney, y que había descubierto que “-los comunistas son unos terroristas y trogloditas…”. Los gringos cogieron lo de la visa para tratar de amedrentar a todo el mundo, y darse caché, porque poseen el arte de prostituir al planeta. Fueron tan hijos de puta que a algunas de las lacras que entrenaron en su Escuela de Las Américas, luego les negaron la visa, por el simple hecho de que después de hacerlos viven en sus antros, ésta sería la tortura más grande para ellos. Le quitaron la visa al general Marcos Pérez Jiménez, luego de que el propio presidente Ike Heisenhower le otorgó la más alta condecoración que se le concede a un mandatario extranjero. Y le quitaron la visa a Pérez Jiménez para complacer las ansias vengativas de Rómulo Betancourt, quien quería extraditarlo para meterlo en la Penitenciaría de San Juan de los Morros. El proceso de extradición lo dirigieron las empresas petroleras a cambio de fabulosas concesiones, un costo muy oneroso para Venezuela. Un día, un agente de la CIA llamó a Laureano Vallenilla Lanz en Suiza, ex ministro de Pérez Jiménez para decirle que EE UU le había negado la visa. Resulta que todos los altos servidores del gobierno del general Marcos Pérez Jiménez habían caído en desgracia ante el imperio. Y fue el imperio quien derrocó a Pérez Jiménez, porque éste tuvo el atrevimiento de proponer una especie de UNASUR en la conferencia interamericana de 1956 en Panamá. Hay que ser bien miserable para ponerse a llorar por una visa gringa, y estoy de acuerdo con Iris Varela en el sentido de que el gobierno debe prescindir los servicios de todo alto funcionario del gobierno bolivariano que tenga la maldita visa gringa. Algún día, Latinoamérica unida le negará la visa a todos los canallas gringos, y realmente ese día seremos felices, porque los gringos vienen a nuestros países a prostituir a nuestros pueblos, a robarnos y a esquilmarnos. No queremos a esos miserables y decimos con Bolívar: “-Detesto a esa canalla de tal modo que no quisiera que un colombiano hiciera nada como ellos”. Compartir en Whatsapp