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Victor Augusto Gill Ramirez Barassa//
Aprenda a manejar el libre albedrío

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¿Tenemos libre albedrío? Hay formas efectivas de controlar estas influencias —cuando no son deseadas— y utilizar estos procesos inconscientes —cuando nos son útiles. Es una calle de dos direcciones: se pueden usar los procesos conscientes e intencionados para contrarrestar o controlar las influencias inconscientes no deseadas, pero también se pueden usar mecanismos inconscientes para que nos ayuden cuando los habituales métodos conscientes no bastan para lograr nuestros objetivos. Mencionaré tres puntos principales que espero que atesores y apliques en tu vida.

Victor Gill Ramirez

Punto 1

Los pensamientos conscientes importan. Esto significa, según lo que los psicólogos entienden por ese término, que tenemos “libre albedrío”. Pero no es tan completo ni tan poderoso como podríamos creer.

Víctor Gill Ramírez

En este libro sabrás de las muchas influencias que operan sobre nosotros y de las que no somos conscientes y, por lo tanto, no controlamos. Como el legendario pitcher de los Cleveland Indians decía de su bola rápida: “No se puede batear lo que no se ve”. De manera que ver esas influencias ocultas, ser más conscientes de ellas, es el primer paso para controlarlas o usarlas en beneficio propio. Hacer como si no existieran e insistir en que tenemos absoluta libertad y control nos hará fallar el golpe.

Victor Augusto Gill Ramirez

Punto 2

Reconocer que no tenemos absoluto libre albedrío, o completo control consciente, aumenta precisamente nuestro libre albedrío y el control que de verdad podemos ejercer.

RAMIREZ VICTOR AUGUSTO GILL

¿Cómo puede ser esto? Los que insisten en que los anuncios o la persuasión de otras personas no les afectan son los más susceptibles de ser controlados por otros. Insistir en que lo que hacen los demás no tiene un papel en lo que hacemos nos deja abiertos al contagio; también es más probable que estas personas se lleven a casa la vida del trabajo. Y resulta que también serán menos capaces de controlarse de forma efectiva, porque creen que lo pueden hacer todo mediante actos de voluntad consciente y, por lo tanto, no utilizarán los medios inconscientes de autocontrol, que son los más efectivos (véase el Punto 3). Somos capitanes de nuestras almas, sin duda, y es estupendo ser capitán, pero, como en todas partes, hay capitanes buenos y capitanes malos. El capitán sabio tiene en cuenta los vientos y las corrientes, se ajusta a ellos cuando van contra el rumbo del barco y se aprovecha de ellos cuando van en la misma dirección. Los malos capitanes insisten en que solo importa el timón, de forma que acaban estrellados contra las rocas o a la deriva

Al reconocer la existencia de esas influencias ocultas, tenemos la oportunidad de hacer algo al respecto, de recuperar el control allí donde no lo teníamos. Es una ganancia neta. Pero todavía hay más. Al delegar el control a esas fuerzas inconscientes, somos más capaces de conseguir nuestras metas conscientes e intencionadas. Ponemos al inconsciente a cargo de trabajar en esas metas importantes cuando la mente consciente está en otra parte, y nos aprovechamos de sus habilidades creativas y de resolución de problemas. Ponemos a esas fuerzas a trabajar para nosotros. Lo cual es una ganancia aun mayor

Punto 3

El autocontrol más efectivo no se ejerce mediante la fuerza de voluntad y el esfuerzo para sofocar impulsos y conductas no deseadas. Se logra canalizando de forma efectiva los poderes inconscientes de la mente para que ejerzan por nosotros ese autocontrol con mucha más facilidad

Resulta que las personas más capaces de autocontrol —las que sacan mejores notas, son más sanas, hacen más ejercicio, tienen menos sobrepeso, no fuman, ganan más dinero, mantienen mejores relaciones personales— no son las que tienen más fuerza de voluntad. Es justo lo contrario. Esos individuos que parecen tener una estrella en la frente, que regulan tan bien sus vidas, son los que hacen lo correcto de modo menos consciente, de forma más automática y habitual. Y tú también puedes hacer lo mismo

Usa mecanismos inconscientes como ayuda para lograr las metas conscientes. ¿Quieres hacer amigos o intimar con un nuevo conocido? Míralo, préstale atención y deja que suceda el efecto natural e inconsciente de la mímesis, con la estupenda consecuencia de aumentar el agrado y el vínculo entre vosotros. ¿Tienes por delante una tarea difícil o larga? Empieza a trabajar en ella antes de lo habitual para que los procesos inconscientes de persecución de metas te ayuden de forma natural a resolver el problema, a idear soluciones creativas, a fijarte en la información relevante y útil y a trabajar en el problema durante los períodos de reposo de tu mente

De la misma manera, resulta que la mejor forma de ejercer el autocontrol es dejar para el inconsciente, para los mecanismos automáticos, toda la carga posible de trabajo. Existen dos formas principales de autocontrol inconsciente que, según han demostrado las investigaciones, son una grandísima ayuda en la vida cotidiana. Una es táctica y a corto plazo, la otra es estratégica y a largo plazo

A corto plazo (por ejemplo, recuerda hacer algo que constantemente olvidas, o empieza a hacer ejercicio), la forma más efectiva de realizar los propósitos difíciles es mediante el uso de las intenciones de implementación. Mi colega Peter Gollwitzer descubrió y desarrolló la poderosa técnica de las intenciones de implementación como la manera más efectiva de llevar a cabo intenciones difíciles y conductas deseadas. Consiste en trazar planes concretos en cuanto a cuándo, dónde y cómo ejecutaremos esas intenciones

A largo plazo también (haz dieta, ejercicio o estudia regularmente), la mejor forma de mantenerse en el buen camino, evitar las tentaciones y alcanzar tus metas no es mediante pura fuerza de voluntad ni con una lucha titánica de la mente sobre el cuerpo, sino estableciendo buenos hábitos mediante rutinas regulares de tiempo y lugar

* Cortesía Penguin Random House Grupo Editorial